jueves, 31 de enero de 2013

Blackbird fly...

Me creen que no se cómo empezar esto? Hace mucho que tengo ganas de hacerlo y las palabras se me caen de la boca varias veces por día, pero me está costando ordenarlas. Voy a hacer el intento porque creo que me va a hacer bien y bue tanta historia merece un poco de mi tinta.

Hace varios meses te escuche, habías tomado la difícil decisión de no seguir adelante, porque no podías más con las peleas, porque no sabías qué te pesaba más si el amor o las mismas (tus palabras). Entre pataleos y reproches lo acepté. Los días siguientes pasaron sin pena ni gloria, me sentía muerta en vida, viste cuando caminas lento y pesado porque realmente no te importa nada?, bueno así estaba. Escuché miles de consejos que me ayudaron a por lo menos levantar el ánimo un poco, como era previsto también me enfermé un par de veces (algún día voy a dejar de somatizar, espero). Por un hecho desafortunado coincidimos en el mismo lugar, previamente hubo un par de conversaciones por chat, siempre bien. Verte me había hecho mierda, literalmente, al otro día estuve enferma. Sentí la necesidad de desprenderme de todas las cosas que tenía tuyas en mi casa y para devolverlas te llame, hablamos muchísimo y acordamos un día para vernos. A los pocos días me llegó un mensaje tuyo, un mensaje que lo cambió todo; nos vimos, hablamos mucho sobre nosotros y sobre lo que cada uno quería, y así decidimos darnos una segunda oportunidad. Entre la separación y la reconciliación no pasó ni un mes y medio, que pretendíamos que iba a cambiar?
Algunas cosas mejoraron pero el problema de fondo seguía intacto, molestando de vez en cuando. Y a los dos meses más o menos se desmoronó todo de nuevo, lo que tanto me asustaba me golpeó en la cara, tan descaradamente que mandé todo al carajo, de la manera más cruda posible. Y así fue, a esa decisión mía esta vez, le siguieron mensajes tuyos, contestaciones mías, la charla debida y la devolución, está vez sí, de lo que cada uno se había prestado, un susto innecesario y un desayuno más colgado todavía y dos conversaciones por chat alusivas a las fiestas del 24 y 31 (buscadas por mi, pero en las cuales nos dijimos absolutamente todo lo que necesitábamos decirnos). Todas esas charlas fueron siempre con respeto, tratando de no herir al otro, con cariño yo creo.
Y con el paso del tiempo la decisión no se sentía tan pesada, se sentía correcta y la sensación no era más la de muerte absoluta, todo lo contrario, me sentía viva, triste muchas veces pero viva y enfocándome en mi misma para variar. Así, con ganas de renovar aires me fui de vacaciones con mis amigas a Mar del Plata, por primera vez vacaciones sola y cómo las disfruté! no podría haber tenido una mejor experiencia. Y entendí que al fin y al cabo estaba siguiendo adelante con mi vida.
Hasta que volviste, empezaron los mensajes de texto, los mensajes vía facebook y al principio no te entendía, hasta que fuiste claro y me propusiste volverlo a intentar. Me tome mi tiempo para pensarlo muy bien, no iba a apresurarme con una decisión tan importante.
Y así llegamos a cómo estoy hoy, te deje ir, te escuche atentamente todo lo que tenías para decirme y te dije  todo lo que yo tenía para decir, básicamente mis porqués de no poder asumir hoy por hoy una relación con vos, no poder arriesgar esa esperanza de que volvamos a intentarlo ahora, por apresurarse. Y fingimos por un rato que estos meses no habían pasado.
Y te deje ir, vi cómo te alejabas, cabeza a gachas, fumando creo yo. Me frene buscándote, como queriendo creer que era todo mentira,  pero ya no te vi más. Nunca en mi vida me dolió tanto verte irte. Y fue mi elección pero no le quita dolor, tristeza. De todas las veces que nos despedimos ésta fue la más dura y haber tenido que revivirla por teléfono fue peor todavía. Ese "chau" tan lastimoso, de parte de los dos, hubiera querido evitarlo pero era la única forma.
Te juro que no te mentí cuando te dije que no iba a poder empezar de cero ahora, sé que necesito tiempo, necesitamos tiempo, sé que me esperan otras cosas ahora y también creo que si nuestra historia tiene que ser, va a ser en el momento que sea. Solas las cosas encuentran su lugar.

Esta es mi manera de descargar todo lo que me da vueltas por la cabeza últimamente, no son días fáciles pero es hora de madurar y hacerse cargo de las decisiones que uno toma y saber que la vida sigue. Todo lo que tenía para decirte ya lo hice, así que no lo voy a repetir y lo que pueda llegar a pasar no puedo saberlo, confió en el tiempo.